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LA COMUNICACIÓN TRIDIMENSIONAL EN LA VENTA La capacidad de escuchar es algo que viene siendo
valorado desde hace relativamente poco tiempo. “Para muestra un botón”,
como dice el dicho popular, podríamos recordar muchos cursos sobre como hablar
mejor en público o de oratoria en general, mientras que posiblemente no hayamos
visto nunca algún curso sobre como escuchar. Un filósofo chino hizo la siguiente observación:
“el buen oyente cosecha, mientras que el que habla siembra”. Evidentemente
que hay momentos de hablar y los hay también de escuchar; tan sólo debemos
distinguir unos de otros. Se había
puesto un énfasis muy pronunciado en la habilidad para expresarse, lo que llevó
a la mayoría de las personas a subestimar la capacidad de escuchar en sus
actividades cotidianas de comunicación. Oír es algo mucho más complicado que el mero proceso
físico de la audición. Esta se da a través del oído, mientras que el oír
implica un proceso intelectual y emocional que integra una serie de datos físicos,
emocionales e intelectuales en busca de significados y de comprensión. El
verdadero oír se produce cuando el
oyente es capaz de discernir y comprender el significado del emisor. Sólo así
se alcanza el objetivo de la comunicación. Las deficiencias al escuchar se presentan cuando las
personas no prestan debida atención al mensaje transmitido, no entienden el
lenguaje usado, no dedican suficiente tiempo para interpretar el mensaje o pasan
por alto algunas señales que no forman parte del lenguaje verbal, como por
ejemplo gestos, entonaciones o expresiones faciales. Muchas de estas
deficiencias se resuelven al escuchar
en forma activa, lo que se
logra escuchando no sólo lo que se dice sino también los sentimientos que están
tras el mensaje. La persona que escucha de forma activa deberá tomar en
cuenta el significado completo de lo
que está oyendo, y no sólo el significado parcial. Algunos autores ofrecen una
serie de principios a fin de perfeccionar las habilidades que son esenciales
para saber oír. Habilidades para lograr una buena escucha: a.
Esté
conciente de su objetivo al oír, b.
Suspenda
todo juicio inicial, c.
Céntrese
en su interlocutor, desechando distracciones, d.
Preste
atención a los elementos no verbales, e.
Repita
o parafrasee lo que le dicen, f.
Espere
el tiempo necesario para procesar lo escuchado antes de responder.
Practique
a menudo escuchando más y hablando menos, sin olvidar que la otra persona, al
igual que usted tiene sentimientos y espera ser tratada con la importancia que
siente que merece. La
comunicación tridimensional es una suerte de triangulación que se genera
cuando experimentamos la retroalimentación o feedback. Esta triangulación se
produce al recibir información acerca de cómo afecta a los demás nuestro
comportamiento, hacer ver a los demás como les vemos nosotros, y por último
profundizar sobre nuestro conocimiento personal y el de los demás. Otra forma de la comunicación tridimensional se
produce como resultado entre lo que el otro me dice sobre sus propias
situaciones, lo que yo le aconsejo y la forma en la cual puedo aplicarme ese
consejo a mi mismo. Gráficamente podemos ver la comunicación tridimensional de
la siguiente forma:
TU
YO
NOSOTROS Como podemos ver del gráfico anterior, a través de la
comunicación tridimensional podemos construir un “Nosotros” a partir de un
Tú y un Yo. Es de hacer notar que el triángulo tiene su base hacia arriba, es
decir está invertido. Esto no es casualidad, ya que para construir ese
“Nosotros” debemos decantar muy bien el tú y el yo. Es un poco como
filtrarlos o hacerlos pasar por un embudo, lo cual es un proceso que si lo
hacemos bien nos ayudará a tomar conciencia y a mejorar, no sólo nuestras
comunicaciones sino también nuestro propio desempeño. Por, Torcuato Manzo
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