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Cuidado con la depresión de fin de añoPara Rigoberto Barrera,
licenciado de 32 años, la Navidad es una temporada triste porque lo traslada a
épocas pasadas junto a personas que ya no están a su lado, “cuya ausencia
duele”. Sarah D., estilista de 43 años, suspira aliviada después de cada 24
y 31 y da gracias porque ya terminaron y con ellos una profunda nostalgia. Como ellos existen
muchas personas, aún las más equilibradas emocionalmente, que experimentan el
llamado “blues de Navidad” o depresión navideña. Se trata de un bajón en
el estado de ánimo acompañado de cierta nostalgia. Entre compras, regalos
y reuniones sociales, ocultamos tristezas y melancolías propias de la época,
que cabe preguntarse si son normales o no. “Sí, son normales”, responde el
psiquiatra y terapeuta Dr. José Miguel Fortín Magaña. “Se da una regresión
a la infancia, a la luz de elementos como el árbol, las luces, los regalos y la
figura de Santa Claus, siendo propensos a experimentar sensaciones que tuvimos
de niños como alegría y magia, que se matizan, como adultos, con un poco de
soledad, provocando nostalgia”, afirma el especialista. Algunos recuerdan las
navidades con sus hijos cuando eran niños ahora que han dejado el “nido”,
un ser querido fallecido cuya ausencia se acentúa, familiares que viven en el
extranjero, rupturas sentimentales o simplemente épocas pasadas donde han sido
felices. El común denominador es la ausencia o la pérdida. “Existe un cordón
entre el pasado y el presente que puede ser muy doloroso al recordar eventos difíciles
—no resueltos— que causan tristeza, melancolía y, en su grado extremo,
depresión”, explica Fortín Magaña. ¿Tengo depresión? Ante todo, hay que
diferenciar entre la característica tristeza o nostalgia que sentimos en estos
días de la depresión que algunos pueden llegar a desarrollar, ya que hablamos
de dos cosas distintas. La depresión es una
enfermedad psicológica en la que prevalece un estado de ánimo con ciertas
características que duran, como mínimo, dos semanas y que tienen que ver con
la motivación que lo causa. “Implica sentimientos
de inapetencia, insomnio, desgano, pérdida de motivación, energía, deseos de
llorar, tristeza, etc. Para que haya un episodio depresivo, deben existir al
menos dos semanas de ese sentimiento con los síntomas descritos y no estar
condicionada por una enfermedad médica”, asegura el terapeuta. Las causas que
propician la tristeza navideña y la depresión deben diferenciarse. La primera
se da por los elementos propios del ambiente y la depresión puede manifestarse
por dicho ambiente o traer un curso anterior e intensificarse en estos días. Todos sentimos, en algún
grado, nostalgia en Navidad; lo que no es normal es que esa tristeza tome otras
dimensiones, prevalezca más tiempo, interfiera en las actividades diarias y en
el dormir y comer, ya que estamos hablando de una depresión. Lo más correcto en
estos casos de depresión es buscar ayuda especializada. Eso es lo que promueven
en estos días los medios y la sociedad, “pero cuando se carece de dinero o no
se tiene familia, estos mensajes son penosos, y lo único que consiguen es que
la persona que no posee esos elementos se sienta mal y, por consiguiente,
deprimida”, resalta Fortín Magaña. Por otro lado, en esta
etapa del año se da la tendencia de comprar, beber o comer con exceso para
llenar vacíos. “El comprar disminuye
la tristeza, ya que se libera adrenalina y serotonina, sustancias que mejoran el
estado de ánimo; además, al estar ocupados comprando, tenemos menos tiempo
para pensar y estar tristes.” Sin embargo, “para
quitarnos la pena”, no necesitamos saturar las tiendas de los centros
comerciales y llevar al límite nuestras cuentas. Regalar y auto-regalarse es
sano, sin perjudicar nuestro bolsillo. Aunque las reuniones
con amigos y las compras hacen que se disfracen o minimicen los sentimientos
tristes, hay quienes se estresan al tener que aceptar invitaciones cuando no están
de ánimo. La persona deprimida
evita relacionarse y prefiere la soledad. Las adicciones están
en peligro en esta víspera por la nostalgia y la soledad que algunos
experimentan. Asimismo, las
relaciones personales que no han estado bien durante el año a veces recrudecen
en esta época; otras, se benefician y logran resolver sus conflictos y empiezan
una nueva etapa. Por todo lo anterior,
las navidades se ven contrastadas de felicidad para algunos y de tristezas y
presiones para otros. Volver al sentido auténtico
de la Navidad, tener una celebración espiritual que invite a la renovación
interna, es la mejor celebración que podemos tener si sentimos tristeza en
contraste con la usual alegría. Y si siente que esa tristeza le da “depre”,
es mejor pedir ayuda psicológica.
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