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La Biblia del Éxito Interpersonal
A principios del siglo veinte, Dale Carnegie se dio cuenta que la mayoría de
la gente ignoraba cómo se podía atraer a otras personas y actuar sobre ellas en
cualquier ámbito. A continuación te obsequiamos un resumen de la obra de
Carnegie, para que comiences a ser un mago en tus vínculos con otros. REGLA 1. No critique, no condene ni se queje. La crítica es inútil porque
pone a la otra persona en la defensiva, y por lo común hace que trate de
justificarse, tratando además de censurar a su oponente. La crítica es
peligrosa, porque lastima el orgullo y despierta su resentimiento. En lugar de
censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué
hacen lo que hacen. “No juzgues si no quieres ser juzgado” Nuevo Testamento.
Cuando tratamos con la gente debemos recordar que no tratamos con criaturas
lógicas. Tratamos con criaturas emotivas, criaturas erizadas de prejuicios e
impulsadas por el orgullo y la vanidad. “No hablaré mal de hombre alguno y de
todos diré todo lo bueno que sepa” Benjamin Franklin. REGLA 2. Demuestre aprecio honrado y sincero. Sólo hay un medio para
conseguir que alguien haga algo, y es el de hacer que el prójimo quiera hacerlo
(beneficio propio), que le sea productivo. “Todo lo que usted y yo hacemos surge
de dos motivos: el impulso sexual yel deseo de ser grande” Dr. Sigmund Freud.
“El impulso más profundo de la naturaleza humana es el deseo de ser REGLA 3. Despierte en los demás un deseo vehemente. El único medio de que
disponemos para influir sobre el prójimo es hablar acerca de lo que él quiere, y
demostrarle cómo conseguirlo. “La acción surge de lo que deseamos
fundamentalmente y el mejor consejo que puede darse a los que pretenden ser
persuasivos, ya sea en los negocios, en el hogar, en la escuela o en la política
es éste: primero, despertar en la otra persona un franco deseo. Quien puede
hacerlo tiene al mundo entero consigo.. Quien no puede, marcha solo por el
camino” Dr. Henry A, Overstreet. “Si hay un secreto del éxito, reside en la
capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese
punto de vista así como del propio” Henry Ford. Si un vendedor puede
demostrarnos que sus servicios o sus productos nos ayudarán a resolver nuestros
problemas, no tendrá que esforzarse por vendernos nada. Los pocos individuos que
sin egoísmo tratan de servir a los demás tienen enormes ventajas. No hay
competencia contra ellos. “El hombre que se puede poner en el lugar de los demás
que puede comprender el funcionamiento de la mente ajena, no tiene por qué
preocuparse por el futuro”. Owen D. Young
SEIS MANERAS DE AGRADAR A LOS DEMAS REGLA 1. Interésese sinceramente por los demás. Se pueden ganar más amigos en
dos meses si se interesa uno en los demás, que los que se ganarían en dos años
si se hace que los demás se interesen por uno. El individuo que no se interesa
por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y causa
las mayores heridas a los demás. De esos individuos surgen todos los fracasos
humanos. Durante años me he preocupado por conocer los cumpleaños de mis amigos.
El interés, lo mismo que todo lo demás en las relaciones humanas, debe ser
sincero. REGLA 2. Sonría. Las acciones dicen más que las palabras, y una sonrisa
expresa: “Me gusta usted. Me causa felicidad. Me alegro tanto de verlo”. Hablo
de una verdadera sonrisa, que alegre el corazón, que venga de adentro, que valga
buen precio en el mercado. Tiene usted que disfrutar cuando se encuentra con la
gente, si espera que los demás lo pasen bien cuando se encuentran con usted. Si
está solo, silbe o tararee o cante. Proceda como si fuera feliz y eso
contribuirá a hacerlo feliz. Todo el mundo busca la felicidad, y hay un medio
seguro para encontrarla. Consiste en controlar nuestros pensamientos. La
felicidad no depende de condiciones externas, depende de condiciones internas.
No es lo que tenemos o lo que somos o donde estamos o lo que realizamos, nada de
eso, lo que nos hace felices o desgraciados. Es lo que pensamos acerca de todo
ello. “Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo” Abraham
Lincoln. “El hombre cuya cara no sonríe no debe abrir una tienda” Proverbio
chino. El valor de una sonrisa: No cuesta nada, pero crea mucho. Enriquece a
quienes reciben, sin empobrecer a quienes dan. Ocurre en un abrir y cerrar de
ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre. Nadie es tan rico que pueda
pasarse sin ella, y nadie tan pobre que no pueda enriquecer por sus beneficios.
Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en losnegocios es la
contraseña de los amigos. Es descanso para los fatigados, luz para los
decepcionados, sol para los tristes, y el mejor antídoto contra las
preocupaciones. Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es
algo que no rinde beneficio a nadie a menos que sea brindada espontánea y
gratuitamente. Porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquel a quien no le
queda ninguna que dar. REGLA 3. Recuerde que para toda persona, su nombre es el sonido más dulce e
importante en cualquier idioma. Jim Farley descubrió al principio de su vida que
el común de los hombres se interesa más por su propio nombre que por todos los
demás de la tierra. Haga el esfuerzo por aprender los nombre de pila (preste
atención). El nombre pone aparte al individuo; lo hace sentir único entre todos
los demás. La información que damos, o la pregunta que hacemos, toma una
importancia especial cuando le agregamos el nombre de nuestro interlocutor. REGLA 4. Sea un buen oyente. Anime a los demás a que hablen de sí mismos. Le
hice pensar que yo era un buen conversador cuando, en realidad, no había sido
más que un buen oyente. “La persona que sólo habla de sí, sólo piensa en sí, la
persona que sólo piensa en sí mismo carece de toda educación” Dr. Nicholas
Murray Butler. Recuerda que la persona con quien habla usted está cien veces más
interesada en sí misma y en sus necesidades y sus problemas que en usted y sus
problemas. REGLA 5. Hable siempre de lo que interese a los demás. Hablar en términos de
los intereses de la otra persona es beneficioso para las dos partes. REGLA 6. Haga que la otra persona se sienta importante y hágalo sinceramente.
¿Qué hay en él que se pueda admirar honradamente? Trate siempre de que la otra
persona se sienta importante. “Haz al prójimo lo que quieras que el prójimo te
haga a ti”. Jesús de Nazaret. Todos queremos la aprobación de todos aquellos con
quienes entra en contacto. Queremos que se reconozcan nuestros méritos. Queremos
tener la sensación de nuestra importancia en su pequeño mundo. No queremos
escuchar adulaciones baratas, sin sinceridad, pero anhelamos una sincera
apreciación. Para que la vida de una persona cambie totalmente puede bastar que
alguien la haga sentir importante. Hábleles a las personas de ellos mismos y lo
escucharán por horas. REGLA 2. Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Jamás diga a una persona
que está equivocada. No empiece nunca anunciando: Le voy a demostrar tal y tal
cosa. Hace que quien lo escucha quiera librar batalla con usted, antes de que
empiece a hablar. Si va usted a demostrar algo, que no lo sepa nadie. Hágalo
sutilmente, con tal destreza que nadie piense que lo está haciendo. “Se ha de
enseñar a los hombres como si no se les enseñara, y proponerles cosas ignoradas
como si fueran olvidadas” Alexander Pope. Si alguien hace una afirmación que a
juicio de usted está errada -sí, aun cuando usted sepa que está errada- es mucho
mejor empezar diciendo: Bien, escuche. Yo pienso de otro modo, pero quizá me
equivoque. “A veces notamos que vamos cambiando de idea sin resistencia alguna,
sin emociones fuertes, pero si se nos dice que nos equivocamos nos enoja la
imputación, y endurecemos el corazón” James Harvey Robinson. “Nuestra primera
reacción a la mayoría de las proposiciones (que oímos en boca del prójimo) es
una evaluación o un juicio, antes que una comprensión” Carl Rogers. “Ponte
rápidamente de acuerdo con tu adversario” No hay que discutir con el cliente o
con el cónyuge o con el adversario. No le diga que se equivoca, no lo haga
enojar; utilice un poco de tacto, de diplomacia. REGLA 3. Si usted está equivocado, admítalo rápida y enfáticamente. Si
sabemos que de todas maneras se va a demostrar nuestro error, ¿no es mucho mejor
ganar la delantera y reconocerlo por nuestra cuenta? No es mucho más fácil
escuchar la crítica de nuestros labios que la censura de labios ajenos? Diga
usted de sí mismo todas las cosas derogatorias que sabe está pensando la otra
persona, o quiere decir, o se propone decir, y dígalas antes de que él haya
tenido una oportunidad de formularlas, y le quitará la razón de hablar. Cuando
tenemos razón, tratemos pues de atraer, suavemente y con tacto, a los demás a
nuestra manera de pensar; y cuando nos equivocamos -muy a menudo, por cierto, a
poco que seamos honesto con nosotros mismos- admitamos rápidamente y con
entusiasmo el error. “Peleando no se consigue jamás lo suficiente, pero cediendo
se consigue más de lo que se espera”. REGLA 4. Empiece en forma amigable. “Si vienes hacia mí con los puños
cerrados -dijo Woodrow Wilson- creo poder prometerte que los míos se apretarán
más rápido que los tuyos, pero si vienes a mí y me dices: “Sentémonos y
conversemos y, si estamos en desacuerdo, comprendemos por qué estamos en
desacuerdo, y precisamente en qué lo estamos”, llegaremos a advertir que al fin
y al cabo no nos hallamos tan lejos uno de otro, que lo puntos en que diferimos
son pocos y los puntos en que convenimos son muchos, y que si tenemos la
paciencia y la franqueza y el deseo necesario para ponernos de acuerdo a ello
llegaremos.” “Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel”. También
ocurre con los hombres que si usted quiere ganar a alguien a su causa, debe
convencerlo primero de que es usted un amigo sincero. Dijo Lincoln. La suavidad
y la amistad son más poderosas que la furia y la fuerza. REGLA 5. Consiga que la otra persona diga “Sí, sí”, inmediatamente. Cuando
hable con alguien, no empiece discutiendo las cosas en que hay divergencia entre
los dos. Empiece destacando -y siga destacando- las cosas en que están de
acuerdo. Siga acentuando -si es posible- que los dos tienden al mismo fin y que
la única diferencia es de método y no de propósito. Cuando una persona ha dicho
No,todo el orgullo que hay en su personalidad exige que sea consecuente consigo
misma. El orador hábil obtiene “desde el principio una serie de Síes”, como
respuesta. Discutir no da beneficios, es mucho más provechoso e interesante
mirar las cosas desde el punto de vista del interlocutor y hacerle decir “sí,
sí” desde un principio. Método socrático: obtener una respuesta de “sí, sí”.
Hacía preguntas con las cuales tenía que convenir su interlocutor. Seguía
ganando una afirmación tras otra, hasta que tenía una cantidad de “síes” a su
favor. Seguía preguntando, hasta que por fin, casi sin darse cuenta, su
adversario se veía llegando a una conclusión que pocos minutos antes habría
rechazado enérgicamente. Quien pisa con suavidad va lejos. REGLA 6. Permita que la otra persona sea quien hable más. Casi todos
nosotros, cuando tratamos de atraer a los demás a nuestro modo de pensar,
hablamos demasiado, lo cual es un error. Dejemos que hable la otra persona. Si
estamos en desacuerdo con ella, podemos vernos tentados a interrumpirla. Pero no
lo hagamos. Es peligroso. No nos prestará atención mientras tenga todavía una
cantidad de ideas propias que reclaman expresión. La verdad es que hasta
nuestros amigos prefieren hablarnos de sus hazañas antes que escucharnos hablar
de las nuestras. Rochefoucauld, el filósofo francés, dijo: “Si quieres tener
enemigos, supera a tus amigos; si quieres tener amigos, deja que tus amigos te
superen”. REGLA 7.Permita que la otra persona sienta que la idea es de ella. ¿No sería
más sagaz hacer sugestiones y dejar que los demás lleguen por sí solos a la
conclusión?. Al hombre hay que enseñarle como si no se le enseñara y proponerle
lo desconocido como olvidado (Alexander Pope). Dejar que la otra persona sienta
que la idea es suya. “La razón por la cual los ríos y los mares reciben el
homenaje de cien torrentes de la montaña es que se mantiene por debajo de ellos.
El sabio que desea estar por encima de los hombres se coloca debajo de ellos; el
que quiere estar delante de ellos se coloca detrás” Lao Tsé. REGLA 8. Trate honradamente de ver las cosas desde el punto de vista de la
otra persona. Recuerde que la otra persona puede estar equivocada por completo.
Pero ella no lo cree. No la censure. ¿Qué pensaría, cómo reaccionaría yo si
estuviera en su lugar?. Al interesarnos en las causas es menos probable que nos
disgusten los efectos. El buen éxito en el trato con los demás depende de que se
capte con simpatía el punto de vista de la otra persona. “Se coopera eficazmente
en la conversación cuando uno muestra que considera las ideas y sentimientos de
la otra persona tan importantes como los propios. El modo de alentar al
interlocutor a tener la mente abierta a nuestras ideas, es iniciar la
conversación dándole claras indicaciones sobre nuestras intenciones, dirigiendo
lo que decimos por lo que nos gustaría oír si estuviéramos en la piel del otro,
y aceptando siempre sus puntos de vista”. REGLA 9. Muestre simpatía por las ideas y deseos de la otra persona. Frase
mágica que sirva para detener las discusiones para eliminar malos sentimientos,
crear buena voluntad y hacer que se lo escuche atentamente:”Yo no lo puedo
culpar por sentirse como se siente. Si yo estuviera en su lugar, no hay duda de
que me sentiría de la misma manera.” La especie humana ansia universalmente la
simpatía. REGLA 10. Apele a los motivos más nobles. Por lo común la gente tiene dos
razones para hacer una cosa: una razón que parece buena y digna, y la otra, la
verdadera razón. A fin de modificar a la gente apelemos a sus motivos más
nobles. REGLA 11. Dramatice sus ideas. No basta con decir una verdad. Hay que hacerla
vívida, interesante, dramática. REGLA 12. Lance, con tacto, un reto amable. “La forma de conseguir que se
hagan las cosas -dice Charles Schwab-es estimular la competencia. No hablo del
estimula sórdido, monetario, sino del deseo de superarse”. “Todos los hombres
tienen temores, pero los valientes los olvidan y van adelante, a veces hasta la
muerte, pero siempre hasta la victoria” Lema de la Guardia Real en la antigua
Grecia. Eso es lo que encanta a toda persona que triunfa: el juego. La
oportunidad de expresarse. La oportunidad de demostrar lo que vale, de
destacarse, de ganar. El deseo de sobresalir. El deseo de sentirse importante. SEA UN LIDER El trabajo de un líder consiste, entre otras cosas, en cambiar la actitud y
conducta de su gente. Algunas sugerencias para lograrlo: REGLA 1. Empiece con elogio y aprecio sincero. Siempre es más fácil escuchar
cosas desagradables después de haber oído algún elogio. REGLA 2. Llame la atención sobre los errores de los demás indirectamente. REGLA 3. Hable de sus propios errores antes de criticar los de los demás. No
es tan difícil escuchar una relación de los defectos propios si el que la hace
empieza admitiendo humildemente que también él está lejos de la perfección.
Admitir los propios errores, aun cuando uno no los haya corregido, puede ayudar
a convencer al otro de la conveniencia de cambiar su conducta. REGLA 4. Haga preguntas en vez de dar órdenes. REGLA 5. Permita que la otra persona salve su propio prestigio. REGLA 6. Elogie el más pequeño progreso y, además, cada progreso. Sea
“caluroso en su aprobación y generoso en sus elogios”. “El elogio es como la luz
del sol para el espíritu humano; no podemos florecer y crecer sin él. Y aun así,
aunque casi todos estamos siempre listos para aplicar a la gente el viento frío
de la crítica, siempre sentimos cierto desgano cuando se trata de darle a
nuestro prójimo la luz cálida del elogio” comento el psicólogo Jess Leir. Las
capacidades se marchitan bajo la crítica; florecen bajo el estímulo. REGLA 7. Atribuya a la otra persona una buena reputación para que se interese
en mantenerla. REGLA 8. Aliente a la otra persona. Haga que los errores parezcan fáciles de
corregir. REGLA 9. Procure que la otra persona se sienta satisfecha de hacer lo que usted sugiere.
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